Abejas y mares

te salen abejas por la boca

resuena el calefón en la eterna galaxia

aspiro veneno si no te leo

la noche incendia las casas

abierto al abismo te sigo

mido mis deseos por vos

solo te pido una cosa:

que me mires con devoción.

las praderas del oeste no alcanzan para esconder la pasión

de tanto pensarte, mi arte se vuelve cimarrón

atiende esta plegaria, doncella loca

el mar viene volando

y el fuego se apaga.

Las palmeras de sus piernas

las palmeras de sus piernas

anudan raíces plenas

ella, por las cañerías de la ducha,

canturrea sin problemas

vuelve atravesando las lianas camufladas y eternas

sobre espacios de estrategias llenos de esferas

es una ciudadana ilustre

con palmeras en sus piernas

la belleza se mide con palabras

la altanería es una desgracia pasajera

ella, por las cañerías de la ducha,

canturrea sin problemas

vuelve atravesando las lianas camufladas y eternas

y yo, mirando el techo,

me derrito entre sus piernas.

Bucles y cornetas

La muchacha de los bucles azules

rompe en llanto cada vez que suena mi corneta amarilla

la escollera muestra sus dientes

cuando pasea descalza los días nublados

pero ella va y se sienta

revisa los bolsillos descocidos

alumbra la tarde con su resplandor

el sol tibio tiñe sus bucles azules

y yo me siento

y la espío desde lo alto de mi edificio

si ella supiera lo que la quiero

que no me guardo nada

que deseo teñir mi corneta de azul como el mar…

pero con el deseo no alcanza

el mundo está lleno de utópicos soñadores

mientras las cornetas siguen siendo amarillas

y las mentiras de todos los colores que te puedas imaginar.

EL PRECIO DE LA PAZ

Veo un pez saltarín

en mi ventana.

Así empiezo el día

la noche no la cuento

o reviento

el temor es pasajero de primera

busca recuerdos en la mierda

escarba las entrañas

ramifica los pesares

esparce la aventura de la tarde

revuelve la cosecha tardía

espacio de luz difusa

nace otro día

el pez todavía vuela

y las estrellas bajan

¿Ves?

siento tu mano en mi piel

caminemos otra vez

de nada vale temer

el precio lo pagamos los últimos doscientos años

nada es gratis

ni siquiera la paz.

Lágrimas bien derramadas

Cada momento

cada día

cada lágrima derramada

es la expresión de saber

que dimos un paso más

es la única manera de atravesar

la tormenta de vivir atormentados

de saber que tanto amor

puede ser en vano

porque la muerte viene después

justo después

de que aprendes a ser feliz.

Silencio eterno

Guarda las armas, querida

los nadadores hacen espuma

y mi cerveza baja a la panza

se ensancha como un ejército de hombres cayendo estilo bomba

a la pelopincho de nuestro encierro.

la esquina es un ave perdida

con joyas y perros callejeros

sube a mi nube ensoñadora

que si no escupo ortografía ordinaria

mi cuaderno se levanta en armas.

mira lo que pasa, querida

por no saber decir “te quiero”.

Mañana será un día hermoso

botero, con goles de arquero

el chaparrón y el aguacero, testigos de mi sueño

la hazaña la llevo bajo el sombrero

protegida como todo lo bueno

lo sabemos

el mundo es lo menos perfecto

¿será por eso que nos queremos

aunque vivamos en este silencio eterno?

Escribe para vos

A pesar de que la literatura se aleja cada vez más del público masivo, debemos escribir solo sobre lo que nos interesa, atrapa y da placer. Somos nuestro primer lector y el más exigente. No sirve escribir para el mercado, hoy menos que nunca. Además, ¿de qué mercado hablamos? Las ventas de libros de ficción caen año tras año, es imposible competir contra Netflix y las otras plataformas de entretenimiento digital. De todas maneras, el hábito de la lectura no va a desaparecer, se convertirá en el refugio de quienes se animen a probar lo diferente, casi, diríamos, lo exótico. Nadie puede convencerte de que leer te va a hacer mejor que ver una serie, así como el nutricionista no logra que comamos verduras en lugar de frituras, pero es bueno que los libros sigan ahí presentes para los audaces, los inconformistas que elijan huir del mundo por un rato para sumergirse en historias de fantasía que nos hagan mejores. Escribir es arduo, trabajoso y lleva mucho tiempo. ¿Encima vas a hacerlo sobre un tema que no te despierte interés? Cada vez más escribir es una terapia de búsqueda personal cuyos resultados importan poco y nada. Trabaja para poder escribir, lo contrario sería equivocar el camino. La satisfacción va por otro lado, te puedo asegurar que cuando alguien que no conoces te dice que disfrutó leyendo tu libro, esa es la mejor paga que podrás tener. Como dijo Clarice Lispector “escribir es una maldición que salva”.       

Nos deja

Nos deja vacío tristeza

esperanza el alma seca

nos deja recuerdos

amores rencores

nos deja Dios sin consuelo

nos deja alegría magia sabiduría

nos deja rebeldía consecuencias hidalguía

nos deja truncos amorfos llenos de llanto

que por estas horas debe inundar la Bombonera

nos deja sin remedio pero plenos de belleza

de lucha de pueblo

de mirar a los ojos erguido pecho inflado

empastillado o vivo

nos deja el más grande

el más vivo

el más emocionante

el más argentino.

Ad10s

Los lunes

Los lunes

hago negocios

con la vida

travestida

en escarapelas

de algodón.

Mi bandera

es la cocina

de tu bacon, cabrón.

La madre no afloja

la paz se moja

le damos otra oportunidad al espíritu navideño

y nada.

Los dientes hincados

en el prostíbulo de tu corazón.

La alegría es esa cortina gris

que cuelga de tu corbata

y acobarda mi oficina

un lunes igual al otro

y al otro

a todos los lunes de mi vida.

La visualidad en el texto

Voy a hablar de escribir con imágenes, de la visualidad de los textos, de escribir con los cinco sentidos. Vamos por partes.

Escribir con imágenes es un concepto básico de la escritura de guiones de cine y tv, pero se aplica perfectamente a la buena literatura. Alguna vez habrás escuchado “es como si lo estuviera viendo, como si estuviera ahí”. Cuando alguien lee algo y siente eso, es porque el texto está bien escrito, logra “meter” al lector en la historia. ¿Y cómo se logra eso? Escribiendo con los cinco sentidos. ¿Y cómo se logra escribir con los cinco sentidos? Escribiendo poesía. Sí, aunque hoy en día parezca una práctica en desuso, desarrollar el hábito de la poesía es vital para cualquier escritor que se precie, o al menos que desee que sus escritos huelan, se puedan vivenciar de una manera concreta en la imaginación del lector. Un ejemplo de la novela de Mairal, Una noche con Sabrina Love: “El calor de la noche era el aliento de un animal inmenso”. Podría haber escrito: “hacía mucho calor”, pero vamos a coincidir que su metáfora nos hace sentir de manera más vívida la temperatura de esa noche.

Para lograr que nos surjan estas ocurrencias a la hora de expresarnos, conviene practicar poesía, es ahí donde desplegamos la mayor gracia de este oficio, donde nos despegamos de escribir, digamos, “la lista de los mandados”, porque escribir es algo que hacemos cada día, pero solo cuando podamos decir algo así: “Le parecían movimientos sin sentido. Como ver a alguien limpiando la cubierta de un barco que se hunde”, (otra vez, Mairal) estaremos escribiendo poéticamente.

Si al principio te resulta complicado, no te desalientes. Con el tiempo irás mejorando, es importante conseguirlo para que tu texto capte la atención de tus lectores. Sobre todo para que se disfrute al leerlo y no sea tedioso como una monografía de facultad o la sentencia de un juez.  

El travestismo a la hora de escribir.

Para escribir hay que travestirse, solía decir mi mentor literario y nos daba como tarea realizar un relato con el sexo cambiado, es decir, a los hombres nos hacía contar una historia desde el punto de vista de una mujer y viceversa.

Es un buen ejercicio, casi fundamental a la hora de soltar la mano. Yo suelo bromear diciendo que los escritores somos los primeros travestis. Es interesante el resultado de ponerse en la piel del sexo opuesto. Salen cosas sorprendentes.

Considero que sirve usar situaciones o recuerdos de personas cercanas. En mi casa de la infancia había una empleada doméstica que se llamaba Elida. Cuando escribí mi cuento Amores viejos (un amor no confesado entre un ama de llaves y su patrón) usé algunas cosas que recordaba de su forma de vestir y andar. El resto lo inventé, por supuesto, pero apelar a personas de nuestro entorno ayuda a darles carnadura a los personajes.

Más importante aún es la observación. Siempre digo que los escritores somos curiosos silenciosos. Me gusta ir a tomar café a los bares para escuchar conversaciones ajenas y mirar gestos, actitudes, comportamientos. Siempre voy con mi cuaderno y mi lápiz y me vuelvo con el comienzo de un cuento o al menos con una idea que más tarde o más temprano terminará plasmada en una historia.

No hace falta recorrer el mundo para tener material con el cual construir un relato, pero sí es necesaria la curiosidad y la observación. El detalle es fundamental. No la copia exacta, apenas los rasgos fundamentales que desnuden el alma de los personajes.

Vargas Llosa dice que por más que se use la historia personal, la literatura siempre es inventiva, ficción. Por un lado va la realidad, por el otro la palabra escrita. Siempre. Así que no temas y cuenta lo que quieras sin temor a las acusaciones familiares. De todas maneras las tendrás. Sobre todo cuando estés por el buen camino. Es decir, el de la buena literatura.    

OTRA VEZ

Desperté con netflix en el cerebro

la lluvia ya había apagado las llamas de mi fuego

en verdad, mi vida últimamente es un aguacero

la cena fue distante

tus emojis por un lado

mis reuniones imaginarias por el otro

la moza, una diosa pretensiosa,

trajo el postre en silencio

el amor, a dos cuadras de distancia,

nos jugó una broma macabra

si vuelvo a verte

quiero que sea en un desierto

sin viento

y con tiempo

en una época prehistórica

donde nos estudiábamos mirando el salero

pero tocándonos los dedos.