Leer para aprender

Volvamos al principio de todo. ¿Qué es escribir? ¿De qué se trata? Todo el mundo escribe diariamente, hoy más que nada en la computadora o en el celular, mensajes de texto, canciones, recados, listas, recordatorios, etc. Sin embargo, uno tradicionalmente podría decir que escribe cuando cuenta historias con introducción, desarrollo y desenlace. Eso es lo que hace un autor, cualquiera sea el formato. Y viene de la antigua Grecia, de la poética de Aristóteles.

Si en tu cabeza, cuando andas caminando por ahí, o hasta cuando estás en una reunión, surgen historias o simplemente personajes que te piden hacer cosas con un final establecido, entonces eres un escritor.

Lamentablemente, cuando uno comienza tiene ideas pero no sabe cómo desarrollarlas en un relato ordenado que el lector pueda entender sin perderse en el camino. Porque a veces la mente va más rápido que la mano, y luego cuando leemos lo escrito, resulta ininteligible hasta para nosotros mismo.

La solución: leer relatos ajenos, leer a autores consagrados, clásicos, leerlos más de una vez, buscar cómo comienza la historia, dónde entra al desarrollo y cómo la concluye (lo más difícil de lograr).

No hay otro camino. Pero no es para siempre.

La estructura es clave

Hablemos de la estructura. ¿Por qué es necesaria? ¿No se puede escribir sin ella? Sí, se puede, pero es como querer retener un poema en la cabeza, en vez de anotarlo en un papel. Quizás para escribir un cuento no sea necesaria, hay menos acciones y personajes, pero si vas a escribir una novela, te recomiendo que armes una estructura, o lo que en cine se llama escaleta. ¿Y qué demonios es una escaleta? Antiguamente se usaban pedazos de cartón para colocar el número de la escena y una breve descripción de la acción. Al final, contarás con decenas de piezas de un rompecabezas, para desparramarlas en la habitación y ordenarlas según la necesidad dramática de la historia. Es una de las partes más divertidas a la hora de armar un relato, el orden de las acciones, los puntos de giro y el clímax.

Pero de esos conceptos hablaremos luego. Volvamos a la necesidad de contar con una estructura. Su importancia radica en que nos ayuda a llevar un orden de los pasos que van dando los personajes. Además nos permite evitar las incoherencias cronológicas.

Y lo más importante. Nos sirve para saber si nuestra historia será un cuento o una novela, porque dependiendo de las peripecias que hayamos pensado para nuestros personajes, dependerá la longitud de la obra.

Por lo tanto, antes de empezar, yo te sugiero que escribas en pequeñas tarjetas el orden de las acciones de tu historia.

Pero recuerda que las reglas están para romperse, cuando estés familiarizado con la escritura de novelas, podrás lanzarte a escribir la historia sin la ayuda de la estructura.

En resumen, todo es cuestión de práctica.

Suelta la mano y déjala ser

Bueno, ya sabemos que tenemos que encontrar nuestro espacio y tiempo de exclusividad para escribir y que no debemos forzarnos si nada sale.

Pero supongamos que aparece la idea, te envuelve una necesidad de sentarte a escribir porque tenés sensaciones que debés volcar al papel, un torbellino te invade y solo se calmará escribiendo. Muy bien, ¿qué hacemos con eso? Porque cuidado, la amiga censura acudirá a vos para reprimirte y frenar tu volcán de sensaciones.

Mi consejo es que no la escuches. Esto lo aprendí viendo la película “Descubriendo a Forrester”, allí está Sean Connery representando a un aclamado escritor con su pupilo delante. Le pide que no se detenga, que vuelque lo primero que le viene a la mente, que no se reprima aunque lo que escriba contenga errores. Luego habrá tiempo para corregir. Eso viene después. Escribir es igual que construir una casa. Los arquitectos no ponen la mesa y los cuadros al principio. Lo primero es levantar las vigas, poner los cimientos, la estructura dura de la historia, describir los hechos, que tu cabeza marque el ritmo de las acciones y pensamientos de los personajes.

Y deberás darte prisa para escribirlo, porque nuestra imaginación es muy generosa pero en cuenta gotas. Te lo dirá y luego se marchará hasta su próximo desembarco al planeta tierra. Por lo tanto suelta la mano y dale rienda suelta a lo que salga. Aunque tu personaje sea un asesino, proxeneta, nazi o corrupto. Aunque sea el mayor de los hijos de puta, escúchalo, déjalo ser, él te llevará a la gloria literaria. De lo contrario serías un mojigato y no hay nada peor que los escritores cobardes.

Tips de escritura 2

Este debería ser el tip 0, en realidad. Porque hoy voy a hablar de para qué sirve escribir o, mejor dicho, ¿vale la pena que lo haga?

Más allá de que no me gusta meterme en cuestiones personales, y cada uno hace lo que le plazca (por no decir otra cosa), creo que antes de empezar hay que dedicar un tiempo a pensarlo. Por supuesto, está quien lo hace como una descarga, una necesidad (ya hablaremos de eso al final de este post, porque es muy importante).

Pero antes, quiero hacer referencia al plan, a la organización. Nadie se levanta un día y dice “bueno, hoy voy a escribir una novela”. Nadie. Por eso hablaba en el tip 1 de sentarse una hora por semana para hacer “nada”, jugar con el lápiz, mirar a la gente, escuchar conversaciones. A veces, creemos que con una idea se escribe un cuento, y no es así de sencillo.

La mayoría de las veces, la idea fantástica se consume en dos líneas. Es ahí cuando comienza el trabajo del escritor, el oficio, digamos. ¿Cómo completo el resto?

Un amigo me decía que a la segunda hoja ya había contado todo. Bueno, eso pasa cuando uno se lanza a escribir sin un plan, sin una estructura.

Pero vamos de a poco. La escritura es densa, suele agobiarnos, la única manera de disfrutarla es acotarla lo más que se pueda. De un poema puede salir una novela de 500 páginas, si se maneja el oficio.

Quiero finalizar este post con un poema de Bukowski que seguramente leíste, y  si no, acá lo tienes. Creo que todo aspirante a escritor debería leerlo:

ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
ó clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

 

Tips de escritura 1

tips 1

Hola, voy a contarte mi experiencia escribiendo, cómo empecé y los pasos que fui dando para lograr escribir tres novelas, decenas de cuentos y cientos de poemas. También guiones, pero esa es otra técnica.

El objetivo es que mis palabras te inspiren y sirvan de ejemplo, no es una receta infalible ni te garantizará el éxito.

Pero puedo decirte que yo empecé sin saber escribir ficción y con el tiempo fui logrando avances importante.

Lo primero que me enseñó mi profesor de escritura fue que encontrara un espacio para mí. Con esto se refería a que sea exclusivo para trabajar en la escritura, al menos una hora a la semana. Es decir, olvidate del celular, de la tablet o de cualquier  cosa que te pueda distraer.

Si te gusta escribir, tenés que empezar a tener tu espacio para eso.

No importa si te sientas en un bar y nada te sale. Al menos procura hacer un garabato en el papel, escribir lo que se te ocurra aunque te parezca que no tiene sentido. Muchas cosas que en un primer momento crees que no usarás, luego te pueden servir.

Eso sí, debes asumir un compromiso con vos mismo de que durante esa hora que elijas en la semana, sea solo para vos. Sé que suena a poco, luego le irás agregando más duración, pero es preferible empezar así y no abrumarse de entrada.

Bueno, ese fue mi primer paso. Ir a un bar y sentarme a intentarlo durante una hora a la semana.

Espero que te sirva.

Guido